A medida que la edad avanza, las células de la piel se encogen y se vuelven más frágiles y sensibles. El cuidado de la piel madura debe tener en cuenta estos factores, así como unos cuidados específicos. Los agentes agresivos derivados de la incontinencia pueden sensibilizar aún más la piel, por lo que es conveniente mantener una limpieza, protección e hidratación adecuada.
Para mantener una buena higiene debemos usar productos que mantengan el pH 5.5 neutro de la piel e incorporen agentes hidratantes y neutralizadores del olor.
Si queremos proteger la piel afectada con la denominada “dermatitis del pañal”, debemos aislar la zona con productos barrera específicos para adultos. En zonas corporales muy secas también podemos usar aceites protectores para prevenir la deshidratación de la piel.
Si buscamos fortalecer los propios mecanismos de protección y defensa, los ácidos grasos esenciales jugarán un papel fundamental en la recuperación de la elasticidad natural de la piel.
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